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domingo, 1 de marzo de 2009

Espinosa de Los Monteros

Espinosa de los Monteros está enclavada en el extremo noroeste de la provincia de Burgos, a los pies de los Montes de Valnera. Dentro del municipio se localiza la singular subcomarca de Las Machorras, un territorio muy quebrado formado por los cuatro ríos pasiegos burgaleses: Trueba,Lunada, Rioseco y La Sía. Los pasiegos habitan esta comarca desde la Edad Media, modelando el paisaje a partir de su original modo de vida, fundado en la ganadería vacuna semiestabulada para el aprovechamiento lácteo, las cabañas y seles como unidades cerradas de poblamiento disperso que salpican las laderas de los valles y el estilo de vida familiar seminómada consagrado en las mudas periódicas de cabaña en cabaña, acompañando al ganado.
Según la tradición, el apelativo “de los monteros” lo recibió el pueblo tras el intento de asesinato del conde don Sancho García, fundador del monasterio de Oña. La leyenda cuenta que habría sido un montero, natural de Espinosa y servidor del Conde, quien le habría prevenido, comunicándole las intenciones que su propia madre tenía de envenenarlo, para hacerse con el mando del Condado de Castilla. En agradecimiento a este valiente y leal montero, el Conde creó un Cuerpo especial de Monteros de Cámara, integrado exclusivamente por hijos del pueblo de Espinosa, encargados de la guardia personal de los condes y, más tarde, de los reyes de Castilla y luego de España.
Poco a poco, a los componentes del Cuerpo de Monteros de Espinosa se les fueron otorgando favores y exenciones por parte de los reyes, desde que se reconociera formalmente su composición, en 1208 por parte de Alfonso VIII, hasta 1931, año de su disolución.

El origen del lugar hay que situarlo en los primeros momentos de la Repoblación medieval. Ya en el año 800 el abad Vitulo ocupó estas tierras y el núcleo es citado en el año 816. A comienzos del siglo XI el pueblo ya se encontraba, en parte, entre las posesiones del monasterio de Oña, por estar incluido entre las donaciones que se hicieron para su fundación.

Espinosa de los Monteros tiene un trazado irregular, con numerosos palacios, casonas y torres. La mayoría de estas construcciones provienen de la Baja Edad Media y de la época Moderna.
Entre ellas destaca el castillo de los Velasco que fue construido en la segunda mitad del siglo XVI.
De la misma época es la torre de Valanto o torre de los Monteros. En el centro de la población destaca el Palacio del Marqués de Chiloeches, de comienzos del siglo XVII, portador de un grandioso escudo de los Zorrilla. También son dignos de mención el Palacio de Cuevas de Velasco, la Casa fuerte de los Carrillo del Hoyo, la casa de los Cantimplor, el palacio del Marqués de Legarda (siglos XV-XVI), la torre de los Fernández Villa y la mansión de los Marcide (siglo XVI), con fachada blasonada.
En la Plaza Mayor se levanta la iglesia de Santa Cecilia. Es un edificio renacentista, del siglo XVI, de planta de salón, que presenta tres naves de igual altura, con bellas bóvedas estrelladas y un magnífico ábside, cubierto por una bóveda avenerada. Otras dos iglesias destacan en la localidad. La de santa María de Berrueza, reconstruida en el siglo XVIII y presidida por un gran baldaquino barroco, y la de San Nicolás, con su impresionante retablo tardo-gótico de fray Alonso de Zamora.

Tras las guerras decimonónicas se produjo una construcción masiva de edificios, que dotan a Espinosa de los Monteros de un trazado poco definido. Ejemplo de este impulso constructivo es el Ayuntamiento, que preside la irregular Plaza Mayor o de Sancho García. Esta Casa Consistorial se define por su estilo clasicista. Y junto a las construcciones vinculadas a la “arquitectura culta”
encontramos casas populares, cuyas fachadas tienen uno o dos niveles de solanas, de clara influencia cántabra, en su mayoría construidas en el siglo XIX.

Espinosa celebra cada martes el mercado semanal, cita obligada para todos los habitantes de la zona. Desde tiempos lejanos la villa ha sido el centro comercial por excelencia de toda la zona pasiega burgalesa. La mantequilla, los quesos, las quesadas y los sobaos, junto con la leche y el ganado, eran traídos por los pasiegos a Espinosa para su venta.
También se celebran concurridas y animadas fiestas a lo largo del año. Destacan el Martes de Carnaval y el Entierro de la Sardina; Nuestra Señora de Berrueza, el 15 y el 16 de agosto; las Fiestas Patronales de San Nicolás, del 8 al 11 de septiembre; Santa Cecilia, el 22 de noviembre, etc.
La cercana localidad pasiega de Las Machorras celebra el 5 de agosto la romería de Nuestra Señora de las Nieves, en la que, además de una misa, se ejecutan bailes tradicionales como el Ahorcado, el Caracol, etc. en los que intervienen jóvenes danzantes. Es una fiesta de gran interés turístico, que congrega a gran número de personas.
Para los amantes del deporte y la naturaleza, Espinosa es un lugar ideal. La Villa cuenta con un Polideportivo Municipal, con el Campo de Fútbol del Trueba, Piscinas Municipales, frontón,boleras, circuito de autocross y con las cercanas pistas de ski de Lunada, situadas a 15 kilómetros.
También se puede practicar el senderi smo y el montañismo, la bici de montaña, la caza y la pesca, la espeleología, etc. Cercano a Espinosa, junto al Robredal, se encuentran un albergue, unas piscinas y una gran zona de acampada.
Por su calidad paisajística, patrimonial y etnológica, Espinosa constituye un enclave turístico fundamental en el norte de la provincia de Burgos, en cuyas calles aún puede sentirse el trasiego de pasiegos y el eco de los Monteros.

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